¿Cuántas frigorías necesito para enfriar una habitación?
¿Qué aire acondicionado necesito para una habitación? ¿Cual es su consumo y gasto? ¿Cuántas frigorías necesito para enfriar?
Para comprar el aparato de aire acondicionado
más adecuado es importante, en primer, lugar conocer la cantidad de frigorías que se necesitan para enfriar la habitación elegida, es decir cuánto potente tiene que ser el sistema para dar el resultado deseado. Esto depende de la grandeza del espacio que se quiere acondicionar. Es posible referirse a una simple fórmula para calcular aproximadamente las frigorías que hacen falta para luchar contra el calor en propio hogar.
Son necesarias, de media, unas 100 frigorías para enfriar cada metro cuadrado de una habitación. Una vez que se conoce el tamaño de la estancia, bastará multiplicar su superficie en metros cuadrados por 100. Esto significa que, por ejemplo, una habitación de 20 metros cuadrados se puede enfriar con un aparato de unas 2.000 frigorías de potencia. Hay que tener en cuenta que en algunos casos se necesita una cuantidad mayor de 100 frigorías por metro cuadrado, lo que ocurre, por ejemplo, en el caso de las buhardillas o de los últimos pisos, en cuyos techados da el sol durante todo el día. Para acondicionar estos lugares se requiere una potencia mayor, equivalente a unas 150 frigorías por cada metro cuadrado de superficie.
También hay que tener en cuenta el número y la orientación de las ventanas de la habitación. Si las ventanas están protegidas por contraventanas o toldos de colores claros, se podrá conseguir el resultado deseado con una menor potencia. Para calcular la potencia que se requiere y elegir entre distintos tipos de aparatos, también es útil saber que 2.000 watios equivalen a 1.720 frigorías.
Teniendo todo esto presente, a modo de ejemplo, se puede decir que para enfriar un dormitorio estándar es necesario un aparato de unas 1.750 frigorías; y para un salón de 25 metros cuadrados, uno de 3.000 frigorías.
Sistemas de última tecnología
Gracias a los avances tecnológicos, en el mercado se pueden encontrar sistemas de bajo consumo y ecológicos que, además de reducir los gastos de electricidad, son también respetuosos con el medioambiente. Los aparatos tradicionales, los más antiguos, funcionan con picos de potencia. Esto supone que la máquina exige un 100% de energía a la instalación para alcanzar la temperatura requerida y, al llegar a ella, baja la potencia al mínimo. Cuando el sistema nota que la temperatura sube más de la requerida, el aparato aumenta otra vez su potencia de funcionamiento para volver a enfriar el ambiente.
Los sistemas ecológicos, llamados también Inverter, tienen un mecanismo de funcionamiento distinto, que asegura un ahorro de energía significativo. Estos aparatos trabajan oscilando con la temperatura elegida, consiguiendo así ahorrar un 30% de energía. Estos sistemas de última tecnología son más caros, pero su coste se amortiza rápidamente, puesto que reducen el gasto de electricidad.
De media, un aparato colocado en un dormitorio gasta unos 0,06 euros a la hora, mientras que un aparato colocado en un comedor unos 0,09. Se trata de consumos inferior a los de un microondas o un lavavajillas. Un aparato de aire acondicionado de 3.000 frigorías que funciona constantemente durante una hora consume, por ejemplo, alrededor de 1,4 kilowatios, lo que equivale, aproximadamente, a 0,08 euros. Una plancha consume casi el doble.
Recomendaciones para gastar la menor cantidad de energía.
Es importante instalar el aparato en las fachadas norte de la vivienda, donde el sol llegará con menos potencia, o en patios sombríos. Si el sistema está expuesto a los rayos solares, es útil protegerlo de la luz directa instalando un tejadillo por encima.
Asimismo, para reducir el consumo es importante que la unidad exterior y la interior no queden muy distantes. Hay que evitar utilizar todo tipo de electrodomésticos que generan calor en la estancia que se quiere enfriar. Se recomienda regular el termóstato del aire a unos 25 grados, puesto que por cada grado que se disminuye, se aumentará el consumo de un 8%. Sin embargo, la habitación no se enfriará mucho más.
En cualquier caso, una diferencia de temperatura con el exterior superior a 12 grados no es saludable. En los días más calurosos, es buena regla cerrar las ventanas expuestas a la luz solar directa con persianas o contraventanas. De esta manera será posible ahorrar hasta un 30% de energía. Es importante también no dejar las puertas y ventanas abiertas, puesto que el aparato estará trabajando constantemente y el consumo será mayor. Limpiando regularmente los filtros, de media cada dos semanas, se evitará que aumente el consumo.